Ciertamente como seres humanos que somos, es necesario entender el significado de adorar, puesto a que precisamente para esto nos creó Dios.
Según la Real Academia Española, adorar es: “Reverenciar con sumo honor o respeto a un ser, considerándolo como cosa divina. Reverenciar y honrar a Dios con el culto religioso que le es debido. Amar con extremo. Gustar de algo extremadamente”.
Muchos tenemos como concepto de adoración aquello que esté relacionado a la música, los cánticos, los himnos o los salmos. Y por supuesto que no estamos equivocados, sin embargo, gran parte de la iglesia ha perdido el verdadero corazón adorador.
Sabemos que es bueno cantarle al Señor, pero a Dios le interesa más lo que hay en nuestro corazón, que el sonido de nuestra voz.
“Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos?
Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.
Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento”. Marcos 12:28-30
Si adorar significa “amar con extremo”, y el principal mandamiento es amar a Dios con todo, entonces cuando lo adoramos en nuestra vida, cumplimos con toda la ley y los profetas. Adorar es lo más importante. Por encima de nuestro ministerio, familia, trabajo, sueños y planes.
Ahora bien, ¿cómo amar a Dios, a quien no vemos, si no aprendemos a amar a las personas que tenemos alrededor, a las cuales sí podemos ver?
En la vida de Jesús podemos apreciar el ejemplo perfecto de adoración a Dios. Él vino a La Tierra básicamente por dos razones:
1. Por someterse a la voluntad del Padre, y hacer a un lado la propia
2. Por amor a nosotros
En otras palabras, Jesús cumplió con los dos mandamientos más importantes. Amar a Dios, y amar al prójimo; por lo tanto, fue una ofrenda de completa adoración al Padre.
Si luego de haber leído esto, te das cuenta de que has perdido también el rumbo original de adoración a Dios, debes saber que existe una forma de volver a ese camino.
“El sacrificio que te agrada es un espíritu quebrantado; tú, oh Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido”. Salmos 51:17
¡Cada día Dios nos da una nueva oportunidad para volvernos de nuestro extravío! Pero él necesita que tu corazón esté quebrantado y arrepentido; es por eso que él muchas veces permitirá que acontezcan golpes duros en tu vida, para que regreses a él.
Para terminar; una vez que tomes la genuina actitud de un adorador, disfruta de la música, los cánticos, los salmos, los himnos y de toda forma creativa que sirva para demostrarle a Dios que tu corazón verdaderamente lo ama.